Miquel Bonet, experto en recursos humanos: "Mentir o exagerar en el currículum es el primer mecanismo de descarte en una entrevista de trabajo"
Usted asegura que
buscar trabajo es una cuestión de método, que se aprende. ¿Cuáles son
las lecciones básicas en la búsqueda de empleo?
La clave es saber lo que se busca y, si no, saber lo que no se
busca. Lo peor para buscar trabajo es la dispersión, por eso la clave
es conocerte a ti mismo.
¿Y cuándo se tienen dudas, cómo se evita esta dispersión?
Buscarse la vida significa entender que cada uno es hábil y válido
para determinadas cosas. Si descartamos las que no somos, nos
encontraremos más cerca de nuestro objetivo.
¿Este consejo sirve para todas las personas?
Hay sensibles diferencias. Yo definiría a cuatro grandes grupos de
buscadores de empleo: los jóvenes que se asoman al mercado de trabajo
por primera vez, las personas que, con una experiencia laboral de
determinados años también se asoman al mercado laboral por primera vez
(son muchos quienes con 40 y 50 años jamás han buscado empleo). Otra
realidad es el mundo de la mujer y una cuarta la de los inmigrantes.
¿Qué claves, por tanto, deben seguir quienes se identifiquen con estos cuatro perfiles para buscar trabajo?
El colectivo más difícil es el de las personas que buscan trabajo y
han superado los 45 -50 años. La parte positiva es que aportan una
experiencia personal al mundo de trabajo. Mi consejo es que busquen
algo congruente con lo que han hecho hasta ahora y que aprendan lo
mínimo para adaptarse y que no desesperen porque alguien en algún lugar
les está esperando.
¿Pero esto es verdad?
Desde luego. Es muy difícil que las grandes empresas busquen este
perfil concreto. Sin embargo, las pymes sí demandan personas
competentes, que no les causen problemas, con capacidad de adaptación y
con una experiencia que se convierta en un valor añadido de
conocimiento que pueda aportar a su organización. Y su adaptación debe
centrarse tanto en la informática como en idiomas, lo mismo que las
mujeres.
¿Y las personas inmigrantes?
Respecto a los inmigrantes se da el caso de que pueden ser muy
buenos en su especialidad, pero ocupan puestos que nadie quiere,
trabajos relacionados con la mano de obra y no con el trabajo
intelectual. Por eso en ellos es determinante la actitud, más aún que
para el resto. En cuanto a los jóvenes, las claves son compromiso e
interés. "Las empresas buscan cuatro grandes cosas en sus futuros trabajadores: talante, ganas, actitud y saber hacer"
Edades y situaciones personales aparte, ¿qué es lo que buscan las empresas para cualquier trabajo?
Las empresas buscan cuatro grandes cosas: talante, ganas, actitud y saber hacer.
¿Y estos cuatro
requisitos significan que una persona cuando llega a un nuevo trabajo
debe estar preparada para aguantar, por decirlo en términos
coloquiales, "lo que no está escrito"?
Rotundamente sí. Debe haber una disposición a la tolerancia.
¿Hasta dónde hay que soportar?
Hasta donde haga falta, dentro de los mínimos requeribles de la
urbanidad y la buena convivencia. En estos momentos hay diferentes
generaciones trabajando: los veteranos, los que han nacido en los años
50; la generación baby bomm, de alrededor de 30-40 años, que son
quienes toman las decisiones en las empresas, y la generación Nintendo,
jóvenes de 18-20 años, que han nacido con las máquinas. Esta última
generación ha perdido la idea de compensación por el esfuerzo debido al
exceso de protección al que les hemos sometido por parte de las
familias, de la sociedad... En la empresa privada, si quieres triunfar
deberás esforzarte. Sólo es mejor quien trabaja más.
La clave no es tanto la inspiración, sino la transpiración.
Sin ninguna duda. Quien logra el trabajo es el adecuado para ese
puesto, y el mejor lo es muchas veces más por actitud que por
conocimiento. Por tanto, si tú buscas trabajo debes crearte el trabajo
de buscar trabajo.
Con 4,6 millones de
parados en España, ¿mantiene esa máxima de que "si no estás a gusto con
el trabajo en el que te encuentras mejor buscar otro"?
Sí. Creo que si ya tienes un trabajo hay que intentar conservarlo,
esta es una actitud prudente y práctica, pero por encima de todo está
la libertad individual y no se puede ser esclavo de un trabajo que no
gusta, porque no se trabaja bien.
A tenor de la baja productividad que hay en España, parece que no hay muchas personas felices en su trabajo.
Ése es el problema. Pero la producción es baja porque la mayoría de
personas que están en empleos de muchos años no les gusta la labor que
desempeñan, no la desarrollan a gusto y no producen. Hay que recuperar
el gusto de hacer bien las cosas. Aquello que tiene valor añadido es
valorado por la gente, compras donde te tratan bien y más que por el
precio por la experiencia que reporta un buen trato. Además, otro de
los grandes problemas de la baja productividad en España es que hay
mandos intermedios poco adecuados, poco formados y con poca cultura de
sacrificio de esfuerzo. Pero no nos equivoquemos. El trabajo no es una
cuestión de presencia, sino de resultados.
Usted ha realizado miles de entrevistas de trabajo. ¿Cuáles son los principales errores que se ha encontrado?
El principal es la falta de naturalidad. Mi primer consejo para
realizar una entrevista es ser natural y dejarse conocer, hay que
mostrarse abierto. No hay entrevistados buenos y malos, hay adecuados y
no adecuados, en función del tipo de empresa.
La comunicación es fundamental.
Es determinante. Es la competencia clave en la búsqueda de empleo.
Ahora bien, en comunicación es tan importante hablar como escuchar.
¿Y cómo se aprende?
Son competencias tangenciales. Hay que gestionar la timidez a través de
pequeñas cosas, como cursos, atención profesional específica y
proponerse la superación de pequeños retos.
¿Universidades y centros de FP deberían impartir formación teórica para la búsqueda de empleo?
Sí, es muy necesaria la creación de una asignatura que sea "Buscar
empleo", aunque algo se ha hecho. Una parte positiva del Plan Bolonia
es que se prioriza mucho el trabajo práctico que, en definitiva, es
comunicación.
En una entrevista de
trabajo, cuya duración no pasa en el mejor de los casos de la media
hora, ¿se puede saber si una persona es adecuada o no para un trabajo?
Sí. Se puede saber sobre todo si no es el adecuado. En nuestra
mentalidad como entrevistadores tratamos de buscar si la persona no es
la adecuada, lo que gusta es que surjan dudas. La entrevista es la
herramienta para conocer a la persona y a través de las miradas se
capta la comunicación no verbal y sobre todo su actitud y su
disposición frente al puesto.
¿Se valora más la
ambición y la competitividad o se tienen en cuenta otros valores más
positivos como la empatía y la honestidad?
Se valora todo. La ambición regulada es buena, yo parto de la base
de que no todo el mundo tiene el mismo grado de ambición, depende del
puesto de trabajo. Una persona que se dedica a la venta tiene que ser
muy ambiciosa, va ligado al puesto. Los factores emocionales, como la
empatía, la comunicación, la gestión de conflictos, la negociación,
tiene que ver en el contexto del puesto de trabajo en el que se va
mover el candidato. Para un tornero, que sea el más simpático no tiene
ninguna relevancia, ni para un fresador.
Y entre dos candidatos con el mismo nivel, ¿qué determina la elección de uno u otro?
Siempre la actitud.
Mentir o exagerar es una tendencia habitual. ¿Pasa factura o merece la pena arriesgarse?
La falta de honestidad es el primer mecanismo de descarte. No hay que decir nunca lo que no se pueda probar.
¿Aunque el candidato exagere y no mienta?
La naturalidad no es exagerar, hay que venderse sin exagerar y sin mentir. "El principal error en una entrevista de trabajo es la falta de naturalidad"
¿Cómo se debe preparar, estructurar y presentar un currículum vitae?
La estructura siempre tiene que ser la misma, a excepción de los
currículum reglados, que son los de la UE o los especiales. El
currículum normal debe constar de cuatro partes; la primera versa sobre
ti mismo, son datos personales (nombre, dirección, e mail y cómo
localizarte); la segunda se compone de los datos académicos, hay que
mostrarlos siempre cronológicamente de mayor a menor, siempre es más
importante lo último que se ha hecho. A continuación hay que poner lo
que se llama competencias tangenciales, aquello que se ha hecho al
margen de los estudios académicos, como seminarios. Y después hay que
especificar la experiencia profesional, lo último es lo que debe
aparecer antes. En el cuarto apartado hay que incluir las áreas de
interés y los hobbies. Para mí este es un apartado muy importante
porque dice en qué te gustaría trabajar y dónde te sientes cómodo.
Pero, ¿eso se valora realmente?
Sí. Mucho. Una persona que corre maratones ya te dice que es una
persona disciplinada, con una capacidad de sacrificio innata, que tiene
un gran método, que es una persona ambiciosa, que no se rinde y que
tiene objetivos.
¿Cómo debe ser la presentación del currículum?
Ningún currículum debe tener más de dos hojas. Debe ser muy fácil
de leer, no enviar papeles de colores, en un solo idioma, muy limpio,
que le llegue a la persona adecuada.
Fotos, ¿sí o no?
Sí, debe mostrarse en la parte de la derecha y sonriendo. Nadie quiere a alguien con cara triste o de susto.
¿Dónde se envía?
Donde lo pidan, pero nunca hay que hacer envíos masivos.
¿Qué papel juega en estos momentos Internet en la búsqueda de empleo?
Uno muy importante. Hay que hacer mucho networking y trabajar a
partir de las redes sociales. Es fundamental que cuando tú buscas
trabajo, todo el mundo sepa que estás buscando trabajo y qué tipo de
trabajo persigues.
Una vez seleccionado, ¿qué apariencia debe tener la persona?
Debe vestirse de acuerdo al trabajo para el que ha sido
seleccionado. En general no hace falta ir con corbata. Ahora bien, en
un hombre sí es adecuado acudir siempre con chaqueta, salvo que la
entrevista sea para trabajar en un establecimiento de comida rápida,
por ejemplo. La corbata es sólo para el sector financiero y seguros.
Igual que la mujer, que debe llevar la ropa adecuada. Es muy importante
acudir siempre limpio, con el cabello despejado, de manera que se vea
muy bien la cara.
¿Cómo reaccionar ante preguntas delicadas, personales?
Lo mejor es dar respuestas que vayan "por la tangente". Por
ejemplo, si preguntan: ¿vas a ser madre próximamente?, se responde: "no
lo sé, no lo hemos hablado". Lo importante es no romper el hilo
comunicacional.
Ante la pregunta de "¿Usted vive para trabajar o trabaja para vivir?", ¿qué respondemos?
Las dos cosas. Yo diría que el trabajo es un medio que te permite vivir mejor.
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