lunes, 2 de julio de 2012
Abraham Lincoln, otro ejemplo a seguir
Hasta principios del siglo XIX, la mayoría de los adultos eran analfabetos. La fuerza
era mucho más importante que la educación para poder cultivar la tierra.
Algunos, sin embargo, lograron superar las dificultades para aprender a leer. La
lectura no solamente cambió sus vidas, sino también el curso de la historia.
Un ejemplo fue Abraham Lincoln, quien, siendo sumamente pobre, aprendió a leer y lo
hacía todo el tiempo. Logró educarse a sí mismo leyendo sobre filosofía, ciencia,
religión, literatura, derecho y política. A temprana edad, Lincoln comprendió que la
lectura era la mejor herramienta disponible para progresar en el mundo, y pasó de ser
un montañés pobre a ser uno de los hombres más grandes de la historia.
Otro ejemplo más reciente es el de Peter Drucker, experto en gerencia. A
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